Hoy Pichu y yo hemos caminado a uno de nuestros lugares favoritos. Estas fotos tienen casi dos años pero por suerte el sitio está aparentemente igual.

No ha sido fácil acostumbrarse a los cambios del paisaje derivados de la catástrofe ambiental que hemos sufrido este verano a nuestro alrededor.

Pero con la llegada de las lluvias, empiezo a animarme y a enfocarme en lo que aún está verde y vivo, y a sentirme agradecida por ello.

En los últimos 23 años, Cebreros ha sufrido 6 grandes incendios forestales (se considera gran incendio cuando la superficie supera las 500 hectáreas), pocos municipios de España superan este triste récord.

No sé si se darán a las brigadas forestales el valor que se merecen, por tanto, cada bello lugar puede no existir el verano que viene. Así que trato de vivirlo con toda mi presencia.

Por otro lado, ADORO ver a mis estudiantes. Pero los días en que tengo 4 horas de clases y dispongo de 2 o 3 horas seguidas para caminar, son los más brillantes de la semana 🌟

Si todo el mundo trabajara media jornada, respetándose los salarios, no sólo se atajaría el problema del desempleo sino que habría tiempo y energías para dedicarle a los cuidados, personales y del resto de seres vivos.

Desde el ecofeminismo se propone poner el cuidado de la vida en el centro como forma de afrontar la crisis ecosocial a la que nos enfrentamos.

«Vivimos en el epicentro de una civilación violenta, colonial, patriarcal y ecocida. Una cultura que necesita, no un revoco, si no una transformación profunda», dice Yayo Herrero en su libro Metamorfosis.

Necesitamos un cambio radical en la manera de pensar si queremos mirar al futuro con esperanza.

Podemos hacerlo 💚

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Meet the author: Natalia González Jancewicz

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