En Wild Language, somos neorurales. Sabemos lo que es querer escapar de la contaminación del aire y visual, del ruido, de las prisas, del sistema de consumo vacío y superficial… y no poder, o sentir que no puedes hacerlo. El trabajo, las limitaciones económicas y/o las responsabilidades nos frenan.
Lo mismo puede ocurrirte con iniciativas como Wild Language. Te encanta la idea de participar en las experiencias inmersivas de crecimiento personal y conexión con la naturaleza, pero en este momento no puedes/quieres viajar a las montañas de Ávila.
No pasa nada.
Recordemos algunas palabras que nos ha dejado la filosofía oriental…
1. Busca un parque cerca de tu casa. Los parques son pequeños oasis donde recargar energía. Haz tiempo para ir allí cada día y, una vez allí, date un paseo y practica la observación consciente de sus árboles, sus plantas y flores, los animales que merodean por allí…
2. Algunos días puedes caminar un poco más rápido mientras escuchas un podcast de algo que te interese en el idioma que aprendes. Yo uso la App Podbean. También puedes escuchar música y tratar de entender lo que dice la letra, ¡y cantarla!
3. Otros días, llévate un libro y busca un lugar cómodo: en el césped junto a un árbol o un banco si hace frío. Puedes llevarte un paraguas si llueve, no dejes que el tiempo (a menos que sea peligroso) te impida vivir este momento. La lluvia es buena para nuestro organismo.
4. Elige un libro del idioma que estás aprendiendo, aunque te cueste, pero de un tema que te guste: autoayuda (yo siempre recomiendo Jorge Bucay), misterio, fantasía, novela, un clásico incluso. Si es un género que normalmente disfrutas, no te importará no entender todas las palabras, y sentirás un enorme interés por el nuevo vocabulario.
5. No pases demasiado tiempo en la misma posición. Levántate, realiza estiramientos e incluso puedes buscar algún video en YouTube de yoga o pilates de pie. Hazlo en el idioma que estás aprendiendo. Siempre con atención y cuidando de escuchar tu cuerpo. Disfruta ese tiempo de estar presente a la vez que generas dopamina lo cual te hará sentir mejor.
6. Prepárate una infusión de hierbas que hayas recolectado en tu última escapada al campo o bien comprado sueltas en algún herbolario (procura evitar las bolsitas ya que liberan micro plásticos). Antes de beberla, tómate un tiempo para experimentarla con tus otros sentidos: escucha el sonido del agua al caer mientras la sirves, mira el color que ha dejado en el agua, percibe el calor de la taza en tus manos y el olor a campo cuando te la acercas a la nariz…
7. Reserva una clase online con nosotras mientras te bebes esta reconfortante infusión de hierbas. Durante la mitad de la clase, hablaremos de tus vivencias, tus valores, tus propósitos… te escuchamos y te animamos a hablar a través de preguntas que te animan a profundizar. Te ofrecemos correcciones del lenguaje para que puedas mejorar. En la segunda parte de la clase, introducimos ejercicios con los que puedes practicar un aspecto del lenguaje más concreto.
Si lo deseas, puedes pedir con antelación que esta segunda parte se centre en algún aspecto trabajado en nuestros talleres: plantas medicinales y comestibles, recolección de frutos silvestres, yoga kundalini, práctica de atención plena o mindfulness, todo ello en su intersección con el idioma que aprendes.
8. Si no puedes costearte las clases individuales, pero quieres contactar con nosotras, apoyar nuestro trabajo o formar parte de la comunidad, escríbenos. Estamos abiertas a otras formas de intercambio no monetizado y, sobre todo, queremos intentar ayudarte, porque nosotras también hemos estado ahí.
9. Crea lo que no existe. Esta es nuestra filosofía. No nos lamentamos porque donde vivimos no hay esto o aquello. Lo creamos, y entonces otras personas afines aparecen.
10. Crear algo significativo en comunidad te da una fuerza increíble y es clave para una vida plena y con sentido. Desde un huerto comunitario en un solar abandonado, hasta un club de lectura, pasando por un intercambio de idiomas en un parque, cualquier cosa que quieras y en cualquier parte del mundo la puedes crear.
11. Sé el cambio que quieres ver en el mundo. El mundo cambia con mucha gente pequeña haciendo cosas pequeñas. Nunca subestimes el poder que tienes. A lo largo de tu vida eres inspiración para miles de semillas de cambio que algún día, cuando las condiciones de temperatura y humedad sean las adecuadas… ese día… germinarán.
